Los agentes de Cáritas en la Diócesis de Granada celebran el Jubileo como peregrinos de esperanza

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Cáritas Diocesana de Granada, 10 de marzo de 2025
Cáritas Diocesana de Granada desarrolló este viernes 7 de marzo una completa jornada de celebración del Jubileo especialmente dirigida a todas aquellas personas que ejercen como agentes en la Diócesis de Granada y en la que tomaron parte un centenar de personas.

Se trata de una cita organizada con motivo del Año Santo, Año Jubilar, con la intención de vivirla en fraternidad junto al Arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, y los sacerdotes que acompañan a los agentes de Cáritas.

La jornada daba comienzo a las 09.30h en la Parroquia de San Agustín, punto de inicio de una peregrinación que llevó a los asistentes desde ese lugar a la Avenida de la Constitución, Gran Vía, Cárcel Baja y Plaza de las Pasiegas, donde se hizo una parada y se tomó una foto de familia que da testimonio del encuentro.

Jubileo 2025, un año de Gracia
A continuación, se pasó al salón de actos de la Curia Metropolitana, en la Plaza de Alonso Cano, donde la directora de Cáritas Diocesana de Granada, Luisa María Maeso, dio la bienvenida a todos los asistentes y destacó el valor de este Jubileo 2025, un año de Gracia en el que el Papa Francisco nos convoca a vivir como peregrinos de esperanza para dar testimonio de ella, “de una esperanza que nace de las vidas rotas y heridas que desde Cáritas acompañamos”.

Allí tuvo lugar una catequesis sobre el Jubileo a cargo del delegado Episcopal, Alfonso Marín, quien hizo un recorrido por las doce claves de la bula para la cual el papa Francisco ha elegido el nombre «Spes non confundit» («La esperanza no defrauda»). Lo hizo partiendo de una fuerte experiencia personal ligada a la temprana muerte de su hermano, vivencia de la que aprendió que “cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de «redención» que da un nuevo sentido a su existencia”.

Trabajar desde el amor
Fue una catequesis preparatoria para la celebración de la Eucaristía en la Iglesia Parroquial del Sagrario-Catedral a las 12.30h presidida por el arzobispo. El amor hacia los demás centró un oficio en el que Mons. José María Gil Tamayo recordó que Dios es amor. “Si quitamos el amor de nuestro comportamiento religioso, vivimos un ritualismo frío”, afirmó para enlazar con la labor de Cáritas, que “no es simplemente un trabajo técnico, es mucho más; es amar con el amor del corazón de Jesús, con el amor de Cristo, porque si no, no estaremos amando”. En este sentido, destacó el hecho de que Cáritas no pueda olvidar que ese es su espíritu, su identidad. “Nos viene bien el Jubileo para recordar esto. Yo os doy las gracias en el nombre de la Diócesis por vuestro trabajo”, concluyó.

La jornada terminó con un espacio de convivencia en el patio de la Curia Metropolitana y el deseo de celebrar nuevos encuentros como peregrinos de esperanza a lo largo de este año jubilar.